CHILE: DEPORTISTAS CHILENOS EN EL EXTRANJERO RELATAN CÓMO LES VA DURANTE LA PANDEMIA

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Macarena, Erwin y Paulina no se conocían. Sin embargo, todos ellos tienen al deporte competitivo como gran rector de sus vidas. Los tres destellan en sus disciplinas. Maca Pérez, la rider de BMX ya clasificada a los Juegos Olímpicos, recibió la llamada de #EsDeporteRadio desde California, Estados Unidos; mientras, el seleccionado de balonmano Erwin Feuchtmann lo hizo desde España; y Paulina Vega, tenimesista nacional, desde Alemania.

“Mi mamá es una motivación más para seguir”

Macarena Pérez llegó una semana antes de que se cerraran las fronteras a California, específicamente a un pequeño pueblo llamado Tehachapi. Allá comparte sus días con Coco Zurita, otro especialista de su deporte. “En un momento me empecé a desmotivar. No había un objetivo claro a futuro. Perdí la motivación y estaba con ansiedad. Me propusieron meditar y me quedó gustando. Me ayudó a encontrarme a mí misma, y a seguir entrenando y luchando por mis objetivos, a retomar esa motivación”, cuenta desde el Estado de California.

Respecto a sus rutinas, explicó que “he practicado en Woodward, un centro de entrenamiento que ha sido súper comprensivo, donde nos han permitido practicar ‘indoor’. Dentro de las grandes dificultades que le ha supuesto este régimen mundial es que “nunca he tenido una rutina, siempre estoy una semana en un lugar, a la siguiente en otro y así todo el rato. Estar tan tranquila ha sido inquietante”. Sí ha aprovechado las horas libres para cocinarse cosas vegetarianas, pues desde septiembre adoptó esa costumbre. Y aseguró que se preocupa mucho de su sistema de alimentación junto a su entrenador.

Sobre cómo ha reforzado el lado mental, apuntó que “nunca me preocupé mucho de lo emocional. En mi experiencia, un deportista necesita harta ayuda en ese aspecto. No todo es entrenamiento y físico”.

La deportista ya clasificada a sus primeros Juegos Olímpicos reconoció que “sin mi mamá no estaría donde estoy ahora. Ella me impulsó a intentarlo. Es una motivación más para seguir”.

Y sobre Tokio, quiere “disfrutar al máximo los Juegos Olímpicos. La suspensión de un año no me complicó, ya que acá ha sido más tranquilo que en otras partes de Estados Unidos”.

“La fortaleza mental hace a los grandes deportistas”

Erwin es el menor de los hermanos Feuchtmann, una verdadera dinastía en el balonmano nacional. “No sería nada sin la familia que tuve. Les debo todo”, comenta el seleccionado que sueña con llegar a Tokio, algo que sería inédito para su deporte. “Esta es la posibilidad más grande que hemos tenido para ir a unos Juegos Olímpicos. Como equipo lo vemos como una posibilidad real”. Y para ello se esmera día a día.

“La primera semana encerrado fue un desastre. Tenía harta energía y no sabía qué hacer: Comía, veía Netflix, jugaba al computador. Después me hice un horario y eso me dio mucha estabilidad mental y emocional. Ese horario tiene cosas que no hacía antes como yoga, tocar la guitarra, leer un libro. A mí antes me interesaba hacer yoga pero no me daba el cuero, lo mismo con la música. He sacado varias canciones en este tiempo. También empecé a meditar y la verdad, ayuda bastante”, cuenta respecto a la rutina que le ayudó a sortear tres meses de confinamiento en España.

“La primera vez que salí a correr con un permiso especial para los deportistas de élite, fue una sensación genial, corrí como 10 kilómetros, no me podía parar nadie”, rememora.

De sus años de deportista repasó el apoyo extra que ha encontrado en la sicología. “La fortaleza mental hace a los deportistas. Mi búsqueda ha sido personal, ver qué me sirve para mi estabilidad mental. He tratado con coaches y no me ayudó mucho porque habían ejercicios donde me tenía que visualizar en situaciones del partido. Me imaginaba metiendo 10 goles. Me pasó en varios periodos deportivos. Después no los hacía y me frustraba. Así que le di un giro a mi visión y me visualizaba haciendo bien lo que sé hacer bien. Sin ponerme metas exteriores a mí. Los grandes genios hacen pocas cosas, pero las hacen muy bien. Esa estabilidad mental y emocional viene desde ahí”, explica.

Respecto a situaciones más cotidianas, señaló que “estoy cocinando mucho mejor. Me hago smoothie de espinaca con pepino. Como menos carne que antes. Así, me siento mejor. Los fines de semana a veces hacemos empanadas o churrascos. Ahí aflojamos un poco”, cierra entre risas.

“Disfruto del tenis de mesa como si fuera mi primer año”

“Llegué a Alemania de emergencia porque estaba viviendo en España. El torneo se canceló a la mitad y no pude regresar a España”. Así parte su relato la seleccionada de tenis de mesa Paulina Vega, la menor del hogar y que a los 13 años partió a Santiago tras su sueño deportivo.

La oriunda de San Pedro de la Paz ha combatido con el idioma: “Es una barrera muy difícil, entiendo pocas palabras en alemán. Como deportista tenemos que adaptarnos constantemente, no solo a otros idiomas”.

“Me vine a este centro de entrenamiento. Fue lo mejor que me pudo haber pasado. Creo que es el único a nivel mundial que no paró de entrenar porque es una casa que tiene habitaciones, con comedores y lugares para entrenar aquí mismo. Fui afortunada por ese lado. Los que estaban afuera no podían entrar y nosotros nos mantuvimos encerrados. Por dos meses, no vino nadie”, explica.

En ese centro descubrió una terapia que la ha remecido. “Empecé a meditar unos meses antes de la cuarentena por interés. Pero acá conocí a un señor que trabaja la terapia vegetativa. Es el mentor de esa terapia en el deporte que hace que el cuerpo se regule, que el sistema nervioso trabaje a partir de las emociones que has tenido en tu vida. En la primera sesión lloraba sin saber por qué lloraba. Estoy haciendo esos ejercicios a diario, entremedio de mi entrenamiento”, a la vez que le recomendaba a Erwin y a Macarena que también la exploraran.

Una de los emblemas de la generación de tenimesistas chilenas contó que “en mi carrera he pasado por periodos donde he sido súper relajada y otros donde he sido súper metódica. Cuando eso te pasa tiendes a no fluir y eso es lo que nosotros necesitamos. Estar en una liga y poder jugar semana a semana me está dando más experiencia. Llevo muchos años jugando y nunca hay que dejar de intentarlo. Por eso hay que ser resiliente y capaz de superar esa barrera, si no es muy difícil seguir creciendo”.

Sobre su conexión con su equipo de entrenamiento, dijo que “el entrenador, la federación y el plan olímpico han estado siempre muy pendientes. Probablemente traigan para acá a entrenar al equipo de tenis de mesa. Con mi equipo estamos teniendo un feedback súper rápido y diario”.

Respecto al tiempo sin ver a su familia, comentó que “llevo muchos años lejos de ellos, pero ellos están felices porque soy feliz haciendo lo que hago. Disfruto del tenis de mesa como si fuera mi primer año”.

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