UN TEMBLOR CERQUITA DEL CIELO. PARTE 3: TESTIMONIOS DE SEPTIEMBRE DEL 2017

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Por José Alberto Salazar

Las palabras surgen, se reacomodan, son las placas tectónicas que remueven el ayer, chocan entre sí por los pretéritos sucesos que aún se cimbran, que se llena de matiz, del dato peculiar, quizá, pero que pueden confundir más al presente, lo determinan hasta dejarlo indeciso y tambaleante a la hora de actuar… y de recordar.

No se registró ningún sismo en la #CDMX, se generó una falsa alerta en el sistema de alertamiento de altavoces de #CDMX Pendientes @SPCCDMX

Tuit de Fausto Lugo García, exsecretario de Protección Civil

de la Ciudad de México, en referencia a la alarma sísmica

que se activo por error el 6 de septiembre.

Sofía, 64 años, habitante de Iztapalapa.

El 7 de septiembre de 2017, recuerdo, fue cerca de las 11 de la noche y sonó la alerta, pero no hice caso porque, un día, antes también había sonado y pensé que era una falsa alarma. También estaba en mi departamento, a punto de dormir y, pues, no salí y se sintió muy, muy fuerte, las paredes tronaban, las puertas rechinaban y, enseguida, se fue la luz. Esa vez, creí que se iba a caer el edificio.

Víctor, 31 años, residente de la alcaldía Iztapalapa.

Mi experiencia con los sismos del 2017 es más o menos así. No sé si recuerden que, antes del primer sismo, sonó la alarma sísmica, valga la redundancia, pero fue una falsa alarma y muchos bajamos, bueno, en mi caso, bajé del edificio junto con media unidad y, a la mera hora, resultó que no era, no había temblado y eso, pues, jugó mucho para mal en los siguientes temblores porque yo salí con toda mi familia, que, en ese entonces, vivía conmigo, y fue como de “¡Ash, chale, bajamos para nada!”. Entonces, para esa época, yo trabajaba en la noche así que dormía de día. Para el siguiente, que sí fue temblor, era, aproximadamente, la media noche. Yo estaba trabajando, mi familia estaba dormida y empezó a sonar la alarma, por lo que desperté a mis papás para que bajáramos. Como, donde vivo, casi no se sienten los temblores, está a lado de un cerro, y, como la vez pasada, había fallado la alarma y sonó cuando no debía, mi papá no quería bajar porque decía que seguramente iba a ser lo mismo, además, como que no tenía muchas ganas ya que vivíamos en un quinto piso. Pero yo le estaba diciendo “¡Vamos a bajar, vamos a bajar” y él no quería hasta que se empezó a sentir el temblor. De hecho, nos daba tiempo perfecto de bajar, fueron como tres minutos, creo, de lo que sonó la alarma a lo que empezó a sentirse, y se sintió horrible, y, como que del miedo o de la impresión tuvimos la mala idea de querer bajar todos porque, el temblor, empezó más fuerte cuando estábamos justo en las escaleras y se sentía cómo el edificio se mecía de un lado a otro. Hasta la fecha, le sigo reclamando a mi papá de que no quería bajar. Y me acuerdo mucho, fue muy comentado, que, en ese temblor, por ser de noche, en el cielo se podía ver, perfectamente, como salían luces verdes. Después, leí, me parece, que era por gases que se liberan por el choque de las placas o algo así y eso, en ese momento, como que le daba un toque aún más apocalíptico a la escena. Sentimos que duró mucho, una eternidad, porque empezó en lo que estábamos arriba, íbamos bajando y, todavía, en la planta baja, con los otros vecinos, seguía.

            Recuerdo que me quedé muy, muy espantado de ese. De hecho, nos dieron la noche libre porque, a muchos, se les fue la luz: de noche trabajábamos de home office.

            El siguiente temblor, seguía trabajando en el mismo lugar y con el mismo horario, pero, esta vez, fue a la una de la tarde, aproximadamente, así que, a esa hora, estaba dormido; sin embargo, toda mi familia estaba en diferente lugares: mi papá, en su trabajo; mi hermana, en la escuela, y mi mamá, en el World Trade Center, pero, por suerte, justo cuando empezó a temblar, ella ya estaba abajo, acababa de tomar el camión para regresar. Recuerdo que se sintió como un brinco, así, tal cual, eso me despertó. Después, nada más empecé a ver cómo se caían las cosas y cómo se rompía un espejo. Como seguía todavía en alerta del temblor anterior, me paré rápido, aun así, sabía que no podía bajar porque, la vez pasada, habíamos visto que era muy peligroso por las escaleras, así que traté de pegarme a la pared que yo considero que es la más segura del edificio porque es la que está más, más al centro y pegada con otros departamentos. Esperé ahí a que pasara pero duró también una eternidad, se sintió terrible estar hasta arriba y cómo el edificio se mecía, porque, nuevamente, estoy en el último piso. Y pues nada más seguí escuchando cómo se caían las cosas, fue, fue una sensación horrible, pero, como me acababa de despertar, seguía con un estado medio adormilado y, por eso, como que una parte de mí, pensaba que, a lo mejor, estaba soñando porque, quedé muy… quedé con algo de miedo del sismo pasado y, por eso, seguido, yo soñaba que temblaba, me preocupaba mucho que volviera a suceder y, efectivamente, pasó. De hecho, me preocupaba tanto que, cuando de verdad tembló, pensé que era parte de mi, de que estaba soñando, pero, bueno, cuando terminó de temblar, ahora sí, bajé con los demás vecinos.

            En el lugar se fue la luz y no había, naturalmente, internet. Le hablé a mis papás, pero no había red telefónica y, hasta después de un rato, me di cuenta de que sí tenía datos, con eso, ya pude hablar por WhatsApp con mi mamá. Mi hermana llegó, la dejaron salir temprano ese día, estaba bien. Con el que no podía comunicarme, era con mi papá porque, en esa época, él nunca dejaba los datos prendidos del teléfono, además, como trabajaba por Xochimilco y yo, en Twitter, empecé a ver que era una de las zonas más afectadas, me empecé a preocupar. Después, ya pude hablar con él: regresaron, momentáneamente, las líneas telefónicas, luego, se volvieron a ir. Me acuerdo… me acuerdo que fue un momento… eran momentos casi de película porque son cosas que uno no espera vivir, a pesar de que está el eterno recuerdo del 85, como que yo no, yo no me imaginé que iba a vivir algo así. Durante muchos, muchos días, de hecho, semanas, tal vez un mes, no pude dormir bien, sentía que, en cualquier momento en que me quedara dormido, volvería a temblar y tenía mucho miedo. Hasta la fecha, todavía, a veces, me da algo de miedo, sobre todo, con el último del mes pasado, me dio mucho, mucho miedo revivir eso y como ahora vivo aquí solo, a veces, siento una especie de paranoia porque vuelva a temblar

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